Personas sordas y el turismo accesible

Personas sordas y el turismo accesible

Dos mujeres comunicándose en lenguaje de señas / Imagen: Freepik.es

En esta ocasión los quiero invitar a reflexionar si estamos realmente preparados a nivel global para brindar una accesibilidad completa, que integre a todos los sectores a la hora en que se hace efectiva la prestación del servicio turístico.

Como impulsores de la actividad, como prestadores turísticos, agencias de viajes, hoteleros, la recepción en aeropuertos e incluso durante una guiada turística, ¿qué clases de medios de accesibilidad tenemos en cuenta?

Por lo general un sitio que se considera accesible tiene en su logo una persona en silla de ruedas: las reglamentaciones edilicias hacen hincapié en rampas, medidas específicas en zonas sanitarias y ascensores para este grupo de personas (en silla de ruedas), pero nadie visualiza la otra cara de la accesibilidad, las personas no oyentes.

Es igual de importante un grupo como el otro, la única diferencia es que en la mayor parte de los sitios preparados para recibir al turista, a las personas sordas no se las contempla…

En mi caso particular soy guía de turismo en Argentina y este año me tocó darme cuenta que así como en la carrera se contempla la enseñanza de inglés y portugués para poder comunicarnos con turistas extranjeros, en caso de que sea necesario, debería incluirse la lengua de señas tanto nacional como internacional; hay un gran porcentaje de personas sordas que disfrutan de viajar más de lo que podemos imaginar, y si queremos participar de la guiada que brindamos o del servicio que prestamos, debemos estar preparados para poder comunicarnos con ellos y hacerlos pasar un buen momento al igual que con cualquier otro visitante.

En Argentina existe la EGITA (Escuela de Gestión e Innovación en Turismo Accesible), donde se brindan cursos de lengua de señas tanto para la comunidad en general como para los actores turísticos, su misión es romper las barreras que se construyen en el entorno de las personas con discapacidad; una sociedad que no reconoce la falta de interés en aprender a comunicarse con una persona no oyente, oficia de barrera al momento de generar cualquier tipo de actividad.

La misión de la EGITA además de enseñar una introducción a la lengua de señas, es ponernos en situación como sociedad, de la realidad que atraviesan a las personas sordas: desde lo más cotidiano, cómo hacer las compras, estudiar o socializar, hasta el momento en el que eligen una actividad para realizar que puede ser un hobby o una actividad turística

Para ponerlos en situación, imagínense todo lo que hace una persona con deseos de viajar, primero debe conseguir un prestador, ya sea un agente de viajes o directamente el transportista, al llegar al lugar debe trasladarse al hotel o residencia, alojarse, buscar un prestador de alimentos y  bebidas, (bar, restó, etc.) y luego cualquier tipo de actividad que quiera realizar en el lugar visitado. En esta larga cadena operativa que atravesamos al momento de llevar a cabo un viaje, por lo general hay no más de un 20% de personal con interés o una previa capacitación para poder comunicarse con una persona no oyente.

Es nuestra misión como prestadores turísticos, pero también como sociedad, incluir en la educación al menos una introducción a la lengua de señas: esto es la mejor forma en la que podemos pensar en un turismo más accesible y contemplativo. En el caso de los guías de turismo, por ejemplo, incluir un intérprete que pueda comunicarse con la persona sorda en caso de que nosotros no podamos o no sepamos hacerlo.

Esta es una realidad que debemos visualizar a nivel mundial para frenar las barreras y en pos de promover realmente un turismo más accesible, ¡un turismo para todos!

 

Fuente de la noticia

Agustina Posse

entornoturistico.com